domingo, 9 de noviembre de 2014

Muro de Berlín (II): XXV aniversario de la caída del muro

Lectura previa recomendada: I

Hoy, 9 de noviembre, se cumple un cuarto de siglo de la caída del Muro de Berlín.

Para conmemorar esta efémeride, publico hoy una segunda entrada sobre los fragmentos del muro que se expusieron en la Expo'92.

La composición, formada por seis piezas, se hundía simbólicamente en el suelo del pabellón germano.


Fuente: Niels Kolditz

En la siguiente imagen podemos observar, tras el hueco de las dos primeras piezas, el espejo en el que se reflejaban los visitantes y el montaje expositivo con imágenes de alemanes que se atrevieron a cruzar el muro arriesgando su vida.


Fuente: Oronoz

Al acabar la Expo muchos países donaron algunas de sus piezas expositivas, y Alemania acordó donar dos piezas del muro a Cartuja 93, que son las que hoy se encuentran en Isla Mágica.


Fuente: Oronoz


Fuente: Joly Digital


Fuente: Sergio David Cansado (Esa Sevilla)

Ya durante la Expo la prensa destacaba que estas piezas eran originales, mientras que las cuatro restantes sólo eran una copia.


Fuente: Rafa Cuenca

Sobre este tema se ha especulado mucho, pero todo parece indicar que es así.
Junto a la información de la prensa y a la decisión de donar sólo esas piezas, se une el que las otras parezcan creadas sólo con ese fin por su disposición, ya que no eran fragmentos enteros, al simular su hundimiento en el suelo.

El fragmento original quedó a la espera de su inclusión en el museo Memorias de la Expo que estuvo instalado en el Pabellón de La Rioja, en el que fue expuesto nuevamente.


Fuente: ABC (Díaz Japón)

De este modo, este fragmento nunca salió del recinto, a diferencia de las otras cuatro piezas, que se encuentran en Utrera.

Otros aspectos que indican que estas piezas sólo son réplicas son los siguientes:

- Tras la donación del fragmento a Cartuja 93, el resto de piezas corría riesgo de desaparecer, por lo que los hermanos González Parreño, quienes trabajaron en el desmantelamiento del pabellón, gestionaron su entrega con el director del pabellón, donando posteriormente los fragmentos a Utrera.
Esto hace pensar que su valor no era el mismo que las piezas que fueron donadas para su exposición.

- El arquitecto técnico Antonio García señaló que algunos de los materiales que se observan en los fragmentos de Utrera no se habían inventado cuando se construyó el Muro de Berlín original.

- No existió ningún certificado de autenticidad de dichas piezas.

- Esta teoría es apoyada por personas que formaron parte del Ayuntamiento de Utrera, que sostienen que estas piezas son réplicas.

- Los responsables de la reubicación de estos fragmentos (lo podéis ver más abajo) tampoco disponían de la certificación de autenticidad en el momento del traslado.

El único motivo aparente que puede hacer pensar que estas piezas formaban parte del conjunto original es la famosa frase No Europe without Berlin, que aparece en varias piezas.
No obstante, dado que algunas pintadas correlativas no parecen coincidentes y que, como ya comenté en la entrada anterior, los visitantes podían realizar pintadas sobre el muro, no sería raro pensar que la frase fuera un añadido posterior como montaje expositivo del pabellón, o que sirviera para complementar la pintada original sobre el primer fragmento.

Desgraciadamente, de nada ha servido que estos fragmentos sean o no auténticos, ya que desde su traslado a Utrera han sufrido un continuo vandalismo con el paso de los años.


Fuente: ABC


Fuente: La voz de Utrera


Fuente: La voz de Utrera


Fuente: Josefa Durio

Para bien de estos elementos, que aun no siendo originales transmiten un importante mensaje en relación a este acontecimiento histórico, fueron adecentados y ubicados en otra zona de Utrera, en el Parque de la Libertad. Este lugar fue elegido por la relación entre su nombre y el sentido del monumento instalado.

Además de estos, el Pabellón de Alemania presentó otros restos del muro, originales, en un peculiar proyecto.

Los artistas Raffael Rheinsberg y Norbert Stuck realizaron una gran escultura ante el pabellón, la Columna del tiempo.

Consistió en un enorme andamio, formando una estructura de tres metros de anchura y seis metros de altura, sobre el que reposaban numerosos y pequeños trozos del muro, de un tamaño no superior al de un dedo de la mano.


Fuente: ABC

Estos materiales fueron sacados de una fábrica en la que grandes segmentos del muro eran despedazados y reciclados para ser reutilizados en obras para la reconstrucción del país, 
tal y como indicaba en la anterior entrada.

Esta obra fue efímera, siendo desmontada dos semanas después de su inauguración.

Tras su desmontaje los restos del muro fueron ofrecidos al público a cambio de un donativo para recaudar fondos para la Fundación Doñana.
Esta fundación, promovida por el comisario general alemán, tenía como fin el estudio de este Parque Nacional.

Como homenaje, hoy, 25 años después de su caída, el muro ha sido recordado en Berlín a través de una curiosa iniciativa mediante una hilera de lámparas que recorre el trazado original de esta antigua y vergonzosa frontera. Al final de la jornada estas luminosas serán liberadas al vuelo.


Fuente: El Nuevo Herald


Fuente: El Nuevo Herald


Fuente: El Nuevo Herald

Fuente: Manuel Fernández

En Sevila, a diferencia de otras ciudades, no está previsto ningún acto de puesta en valor de estos importantes elementos. Al menos, y sin que sirva de consuelo, los seguimos conservando, algo que deja la puerta abierta a su futura puesta en valor, y es que mejor tarde que nunca.

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