lunes, 9 de marzo de 2015

El Pabellón de Pakistán y su Gigante

El Pabellón de Pakistán fue uno de los últimos en comenzar sus obras, colocando la primera piedra en agosto de 1991. 
A pesar de esto, todo marchaba según los plazos previstos, pero los problemas no tardaron en llegar.

La estructura del edificio sería transportada al recinto para finalizar allí los trabajos. Pero el barco que la transportaba no llegaría hasta enero de 1992, con los consiguientes problemas de tiempo para finalizar su construcción.


Fuente: ABC (Ángel Doblado)

La fachada del edificio estaba revestida con onix verde, como inspiración en los Jardines de Shalimar, mientras que el techo estaba recubierto de telas del país con bordados e incrustaciones de espejos.


Fuente: SANTIVALLADOLID


Fuente: Tecnopaisajes Consultores


Fuente: Niels Kolditz

En el interior, unos documentales de habla inglesa nos mostraban secuencias sobre la cultura pakistaní, y se exhibían maniquíes con vestidos de diversas regiones del país.
El pabellón contaba con una reproducción de la ciudad milenaria de Mohenjo-Daro.
Además, ofrecía un variado repertorio de joyas, alfombras orientales y figuras de onix.


Fuente: José Ramón López

El enfoque del contenido del pabellón se centraba en las tiendas, predominando la venta de alfombras, y el restaurante.


Fuente: Vladimir Berrio-Lemm

Pero lo que todo visitante de este pabellón pobre en contenido recuerda, es la presencia del Gigante de Pakistán.

En la puerta el pabellón, como reclamo, recibía a los visitantes el pakistaní Mohammad Nawaz Mazari, que destacaba por sus casi 2,3 metros de altura.

Nawaz, ataviado con el traje típico de su país, saludaba a todo aquel que se acercaba a pesar de que no entendía el castellano.


Fuente: Niels Kolditz

Viajó a Sevilla con mucha ilusión tras haber trabajado para su país en la exposiciones de Brisbane y Tsukaba.


Fuente: The Tallest Man

Nawaz acababa muy cansado, pues en cuanto era divisado, una multitud se dirigía hacia él.


Fuente: Joly Digital

Con paciencia, se fotografiaba dentro y fuera del pabellón con todo aquel que lo pedía, estrechaba las pequeñas manos de los visitantes e incluso estampaba su firma en el pasaporte Expo de los niños.


Fuente: Miguel Ángel Nistal

Fuente: Joly Digital

Fuente: Eduard Pribul

Fuente: Maria del Mar

Fuente: Marta García

Fuente: Conchi Ortiz

Al acabar su jornada se dirigía al restaurante, donde bailaba música pakistaní portando cascabeles en sus muñecas y tobillos. Lo hacía junto a un bailarín de 80 años que sostenía un cuenco con agua a cuatro metros de altura.

La popularidad de esta actuación conjunta fue tal que el Día Nacional de Pakistán participaron en el acto celebrado en El Palenque, aportando algo de notoriedad a la danza del equilibrio realizada por el grupo Jamisa.

Este acto tuvo lugar el 15 de agosto, exactamente 45 años después de la independencia del país.


Fuente: Diario 16 (Paco Cazalla)

Fuente: Diario 16 (Paco Cazalla)

Fuente: García Cordero

Nawaz fue un noble trabajador de la Expo'92 del que muchos decían que utilizaban como mero espectáculo. 
Sea como fuere, consiguió el cariño de los visitantes del pabellón, se convirtió en uno de los recuerdos más vivos de la Expo'92 y, por encima de todo, disfrutó del cariño de sus compañeros, muchos de ellos, trabajadores de otros pabellones.


Fuente: Diario 16 (Paco Cazalla)

Fuente: Jota Perpac

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