lunes, 22 de marzo de 2010

La Piedra Llorosa

La Piedra Llorosa, que hasta hace poco pasaba totalmente inadvertida, forma parte de la vida cultural sevillana.

Fuente: Sergio David Cansado (Esa Sevilla)

En la placa que tiene detrás se puede leer lo siguiente:

Según la tradición popular, sobre este sillar, llamado desde entonces La Piedra Llorosa, se sentó a llorar amargamente el 11 de julio de 1857, el entonces alcalde de la ciudad al contemplar, tras tratar de impedirlo sin éxito, el fusilamiento de 82 jóvenes de Sevilla en la vecina Plaza de Armas de El Campo de Marte.
El Ayuntamiento de Sevilla dedica este recuerdo en memoria de la cívica actitud ejemplar de aquel alcalde y como recordación futura contra la pena de muerte.
Sevilla, 1857-2008

Esta placa se descubrió con motivo del CL aniversario de tal hecho (un poco tarde, pues se descubrió el 14 de julio de 2008).

Para entender lo sucedido hay que saber que en la Sevilla de principios del siglo XIX, tras la I Guerra Carlista, tuvieron lugar continuas revueltas por parte de los más desfavorecidos tras el conflicto, lo que llevó a fusilamientos masivos.

Aquel día de julio, casi un centenar de rostros demacrados eran conducidos por lo que antaño fue el Campo de Marte, hoy plaza de Armas.

El alcalde, Juan José García de Vinuesa, pese a que intentó activamente anular los fusilamientos, no pudo más que sentarse a lamentar tan trágico acto que allí se llevó a cabo.

Desde entonces, este sillar permaneció ahí durante más de un siglo, solitario y melancólico, tal y como el alcalde se sintió sobre él.


Con las obras vecinas, el sillar quedó expuesto a un posible derribo, estando apresado junto a unas vallas.

Fuente: Julio Domínguez Arjona

Tras distintas alarmas, el sillar fue protegido con un enladrillado y rodeado por una valla metálica.

Fuente: 20 minutos

Finalmente, no sólo no fue derribado, sino que adecentado, iluminado y dado a conocer.

Algo que ha tenido que esperar más de siglo y medio, pero que ojalá perdure por siempre.

4 comentarios:

  1. Solamentre indicar que el entonces alcalde que se sento en el sillar a lamentar tan trágico acto fué D. Juan José García de Vinuesa

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  2. Cierto es, no sé por qué no lo puse jeje. Ya lo he añadido. Muchas gracias José Carlos!!

    Un saludo!

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  3. Gracias Cansadousa; lástima que el actual alcalde al inagurar la placa no se acordara del nombre del entonces alcalde, y no aparezca reflejado en dicha placa.

    Saludos

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  4. Siento romper el momento romántico legendario... pero la realidad es que la historia nunca sucedió, es en toda regla una "leyenda urbana" antigua.

    os remito lo siguiente:

    Rafael Sánchez Mantero, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla

    Alrededor de estos acontecimientos se han hecho afirmaciones erróneas o con poco fundamento histórico. Seguramente, porque hasta ahora no se han estudiado con profundidad y se desconocen muchos aspectos de los mismos. De todas formas, conviene aclarar algunas cosas. En primer lugar, Juan José García de Vinuesa no era en 1857 alcalde de Sevilla. El alcalde era Miguel de Carvajal y Mendieta y García Vinuesa figuraba, según el Libro de Registro de Composición del Ayuntamiento depositado en el Archivo Municipal, como regidor o concejal número 21, de los 31 que entonces formaban la corporación. No llegaría a ocupar la alcaldía hasta 1859.

    Se ha afirmado también que fueron fusilados en la Plaza de Armas 80 jóvenes, cuando en realidad, según Guichot y Parody, que es el autor que ofrece más detalles sobre los hechos, los que murieron ejecutados aquel día 11 de julio en la Plaza de Armas fueron 24 de los sublevados, junto con su jefe el militar Manuel Caro. Dos espectadores de aquellos trágicos sucesos, que presenciaban desde la copa de unos árboles la escena, cayeron también abatidos.

    hay que relacionar esta revuelta con la agitación campesina que sacudió a toda Andalucía durante el año 1857. Las consecuencias de las desamortizaciones y especialmente la que se había llevado a cabo dos años antes y que afectó a los bienes de propiedad municipal, habían soliviantado los ánimos de un campesinado. Sin embargo, A. M. Bernal atribuye la organización y la planificación de la revuelta de Sevilla a los republicanos, aunque éstos buscasen el respaldo del campesinado descontento. De hecho, los protagonistas del levantamiento pertenecían a la pequeña burguesía de la ciudad y entre ellos abundaban los comerciantes y los artesanos. Su forma de actuación se parecía mucho a la de los pronunciamientos del primer cuarto de siglo. Encabezados por un militar, tenían como propósito levantar a Andalucía y después a toda España. Y como la mayor parte de los pronunciamientos de la época, su escaso eco, su falta de previsión y la eficaz labor represiva por parte de la Guardia Civil y del Ejército acabaron por provocar su fracaso.

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