Lectura previa recomendada: I | II
Pierre Joseph Chardigny realizó en 1831 una estatua de Fernando VII en bronce.
Esta estatua viajó junto a la ya Regente María Cristina en su exilio a Francia, adornando los jardines del Palacio de la Malmaison.
Allí estuvo desde 1842 hasta la venta del palacio a Napoleón III en 1861, cuando fue enviada a la Infanta María Luisa Fernanda, que residía en Sevilla.
Con motivo de la visita a Sevilla de su hermana, la Reina Isabel II, la Infanta mandó labrar un pedestal que lucía el escudo de España.
El conjunto fue colocado en los jardines del palacio en 1862.
Fuente: ABC
Con la Revolución de 1868 llegó su primer traslado desde que llegara, trasladándose a un lugar discreto de los jardines, la que fuera huerta del desaparecido Convento de San Diego.
Siguieron a éste otros cambios de ubicación, pasando por las cercanías de la ría de los jardines, donde actualmente se encuentran las glorietas de Luca de Tena y de Luis Montoto.
En 1893 la Infanta cedió parte de sus jardines a la ciudad, trasladando entonces la estatua a los que aún eran jardines del palacio.
Allí se formó una glorieta rodeada de columnas rematadas por estatuillas, en cuyo centro se colocó la estatua.
Fuente: Fototeca de la Universidad de Sevilla
Fuente: Fototeca de la Universidad de Sevilla
En 1926, al comprar Sevilla a la Mitra parte de los ya reducidos Jardines de San Telmo para la Exposición Iberoamericana de 1929, compró también la estatua.
Unos años más tarde, en 1931, con la Segunda República Española, fue trasladada para evitar su destrucción a su ubicación actual, el antiguo Museo Arqueológico Municipal.
Fuente: Sergio David Cansado (Esa Sevilla)
Para este último traslado la figura fue desmontada del pedestal, perdido desde entonces, y troceados su sable, sus manos y su cabeza.
De estas piezas separadas, el sable también desapareció y las manos fueron adquiridas en el mercadillo de El Jueves por el orfebre Fernando Marmolejo, quien mostró su disposición a reponerlas siempre que a la estatua se le diera un lugar apropiado en la ciudad.
Fuente: ABC
La glorieta en la que estuvo la estatua hasta su retirada es una pequeña glorieta muy transitada pero poco conocida, la glorieta de la avenida de Perú.
Fuente: Sergio David Cansado (Esa Sevilla)
Con el transcurso de los años esta glorieta ha sufrido numerosos desperfectos, encontrándose destrozada la fuente central en numerosas ocasiones, así como vandalizadas las estatuillas que rematan las columnas.
Algunas permanecen casi ocultas entre las ramas de los árboles cercanos.
Fuente: Sergio David Cansado (Esa Sevilla)
Fuente: Sergio David Cansado (Esa Sevilla)
Fuente: Sergio David Cansado (Esa Sevilla)
Fuente: Sergio David Cansado (Esa Sevilla)
Fuente: Sergio David Cansado (Esa Sevilla)
Fuente: Sergio David Cansado (Esa Sevilla)
En 1955, dentro de las obras de ornamentación de los aledaños del parque María Luisa, se le encargó a Juan Abascal Fuentes la
Alegoría de Portugal.
Se sustituiría así la única estatuilla que faltaba sobre las columnas en aquel momento.
Fuente: Sergio David Cansado (Esa Sevilla)
Fuente: Sergio David Cansado (Esa Sevilla)
Lectura siguiente recomendada: IV | V